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"LA EDUCACIÓN SOCIAL NO PUEDE DELEGARSE EN LA POLICÍA: UNA CRÍTICA NECESARIA A LA FIGURA DEL "AGENTE TUTOR" -  BLOG "DESDE EL OTERO..."
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"LA EDUCACIÓN SOCIAL NO PUEDE DELEGARSE EN LA POLICÍA: UNA CRÍTICA NECESARIA A LA FIGURA DEL "AGENTE TUTOR" - BLOG "DESDE EL OTERO..."

Desde el CEESCYL difundimos este artículo que Javier Paniagua Gutiérrez publica en su Blog "Desde el otero... con las gafas que se pone un educador social en tiempos de indigestión sociopolítica"

La educación social no puede delegarse en la policía: una crítica necesaria a la figura del “agente tutor”

"En los últimos años, numerosos ayuntamientos han impulsado la figura del llamado “agente tutor” como supuesto recurso de prevención en los centros educativos. Presentado habitualmente como un instrumento de cercanía, convivencia y protección a la infancia, este modelo esconde, sin embargo, una profunda contradicción institucional, pedagógica y profesional que merece ser denunciada con claridad.

La cuestión es sencilla: ¿por qué las administraciones públicas siguen enviando policías a los centros educativos para realizar funciones preventivas, socioeducativas y de intervención comunitaria mientras continúan sin crear plazas suficientes de educadores y educadoras sociales en los colegios e institutos?

La respuesta revela un grave problema de concepción política y de intrusismo profesional.

Porque conviene decirlo sin rodeos: la prevención educativa no es una función policial. Nunca lo ha sido. Y convertir a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en referentes de intervención socioeducativa constituye una anomalía difícilmente justificable en un Estado que presume de profesionalización y especialización de los servicios públicos.

Un agente tutor podrá tener buena voluntad, experiencia policial o habilidades personales. Pero eso no convierte automáticamente a un policía en profesional de la educación social, de la pedagogía preventiva ni de la intervención con infancia y adolescencia. Del mismo modo que nadie aceptaría ser operado de apendicitis por un carnicero —con todos los respetos hacia los excelentes profesionales del comercio cárnico— tampoco deberíamos aceptar que la prevención socioeducativa recaiga sobre personas cuya formación no está orientada a ello.

La comparación puede parecer dura, pero ilustra perfectamente el absurdo que se ha normalizado.

Los educadores y las educadoras sociales cursan un grado universitario centrado precisamente en aquello que los agentes tutores pretenden desempeñar: prevención, mediación de conflictos, convivencia escolar, absentismo escolar,… Es decir, poseen competencias técnicas, pedagógicas y éticas directamente vinculadas con la realidad educativa y social.

¿Qué formación recibe un policía en estas materias? Fundamentalmente ninguna, o en el mejor de los casos, cursos complementarios puntuales claramente insuficientes para sustituir una profesión universitaria.

Y aquí aparece el núcleo del problema: se está produciendo un evidente intrusismo profesional legitimado desde las propias administraciones públicas.

La paradoja resulta todavía más grave cuando observamos que la gran mayoría de los centros educativos de Educación Primaria y Secundaria carecen de educadoras y educadores sociales en sus equipos. Mientras tanto, numerosos ayuntamientos financian unidades policiales específicas para entrar en las aulas a impartir charlas, talleres y actuaciones preventivas.

¿Desde cuándo la convivencia escolar, el absentismo, la mediación, la prevención del acoso o el trabajo con la infancia y adolescencia pasan a ser competencias de la policía?

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El Colegio Profesional de Educadores y Educadoras Sociales de Castilla y León comparte lo recogido en el documento y  manifiesta que dentro de estos equipos y proyectos, en la intervención inmediata y sobre todo en la prevención, la figura del Educador/a Social (además de otros profesionales) es fundamental como referente en el diseño, puesta en marcha y evaluación de acciones socioeducativas con el alumnado, docentes, familias y movimiento asociativo, servicios sociales básicos y equipos de absentismo escolar, como generador de contextos favorables para evitar que determinadas conductas se repitan y principalmente como mediador social en cualquiera de las múltiples facetas de la participación ciudadana, del entorno escolar (planes de convivencia) favoreciendo el respeto, la empatía, la solidaridad y una cultura de paz.

En esta línea, el CEESCYL ha remitido solitudes a la FRMPCyL y a los Ayuntamientos de Miranda de Ebro, Palencia, Salamanca, Burgos, Ponferrada, La Bañeza, Medina del Campo, Astorga y Valladolid para que se apueste por el trabajo educativo y constructivo (a largo plazo) de la Educación Social frente a uno informativo y sancionador (a corto plazo) de la actual figura "agente tutor".

 

 

 

 

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